El rey Carlos III desprecia las 35 leyes que plantó Starmer para revitalizar el Reino Unido | Internacional

El rey Carlos III desprecia las 35 leyes que plantó Starmer para revitalizar el Reino Unido |  Internacional

Un discurso lleno de reformas radicales, para “levantar los frenos al Reino Unido” y acelerar su crecimiento, pero pronunciado en una ceremonia que preserva la repetida tradición del siglo trasglo. Carlos III lució la corona imperial y acudió a sentarse en el trono de la Cámara de Lores, acompañado de su reina consorte Camila —que tenía 77 años—, para leer la agenda legislativa del nuevo Parlamento ante los parlamentarios del gobierno laborista de el Reino Unido.

“La misión fundamental será asegurar el crecimiento económico [del país]. Mi Gobierno –en cierto modo el término oficial es el de “Gobierno de Su Majestad”- buscará una alianza con empresarios y trabajadores para ayudar a los ciudadanos a reparar la actual crisis del costo de vida, priorizando la creación de riqueza en todas las Comunidades”, anuncia Carlos III.

Ninguna de las 35 leyes anunciadas por el monarca sorprendió. El Partido Laborista tuvo tiempo, en los meses previos a las elecciones de Victoria el 4 de julio, de detallar sus intenciones políticas una vez que amaneció Downing Street. Escuchar cómo el rey enumeraba todas las épocas -muchas de ellas, una pequeña revolución en sí mismas- sirvió para que los ingleses tomaran conciencia de la dimensión que tenía la «renovación nacional» impulsada por Keir Starmer.

“Vio el momento de levantar el pie del freno en el Reino Unido. Durante mucho tiempo, los ciudadanos se han visto obligados a marcharse. Sus rasgos vitales estaban determinados más por su origen que por su talento o su duro trabajo”, afirmó Starmer, poco antes de que el rey anunciara sus próximos promedios. “Las nuevas leyes que presentamos hoy nos ayudarán a recuperar el control y sentar las bases del cambio real que este país ha reclamado a partir de los gritos”, añade el primer ministro, que también se tomó la libertad de socavar al gobierno anterior manteniendo uno de sus lemas más populares: recuperar el controlrecuperar el control, el grillo de la guerra para lograr el Brexit.

Reforma del urbanismo, para otorgar más poder al Gobierno sobre los propietarios de suelo a la hora de desarrollar nuevas infraestructuras, viviendas sociales o plantas de energías renovables. Reformas laborales para garantizar salarios más justos y nuevos derechos para los trabajadores. Reformas para transferir experiencia en planes de transporte y crecimiento a los gobiernos locales. Planes para nacionalizar las redes y servicios ferroviarios del país si las empresas privadas no sufren el deterioro de los últimos años. O una nueva empresa pública, Great British Energy, para acelerar el cambio de nuevas tecnologías verdes y reducir la producción de electricidad y gas.

Sabes lo que estás pasando, es entender lo que vas a pasar por dentro, no te preocupes por nada.

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Starmer pidió transmitir desde el primer minuto su deseo de mantener la estabilidad y el rigor imprescindible que había que afrontar con los gobiernos anteriores. Todo ello durante la debacle económica que supuso el corto mandato de Liz Truss y su irresponsable sometimiento a las obligaciones. Quedaba matiza en el primer párrafo leído por Carlos III: “Cada decisión será congruente con la legislación tributaria. Legislaremos para que estemos seguros de que cualquier cambio en las cantidades o en el gas sea algo a una evaluación independiente de la Oficina de Responsabilidad Presupestaria”, el auditor independiente a quien el Ejecutivo ha prometido que otorgará nuevas granjas.

El ex primer ministro Rishi Sunak, encargado de elaborar la respuesta de la oposición al discurso mientras permanecía temporalmente al frente del Partido Conservador, prometió que conservadores No bloqueará las nuevas leyes por pura estrategia partidaria, pero insistió en el que fue su principal argumento durante la batalla electoral: la intención oculta de los trabajadores, según él, de sufrir impuestos. «El Partido Laborista ha prometido en su programa electoral que no pagará impuestos a las clases trabajadoras, cuando tengan pleno conocimiento de los asuntos públicos», dijo Sunak. «No puedo decir ahora que las cosas han ido peor de lo que pensaba para renovar esa promesa», añadió.

Más adentro de la economía

La temática del discurso se centró en los planes de crecimiento económico, pero Starmer quiso introducir otras medicinas y promesas, entre los contenidos más sociales. En su alcalde, concentrado en el área de seguridad, porque el texto ha recuperado la promesa de crear un Mando Conjunto de Fronteras, para luchar contra las mafias de inmigración irregular; el compromiso de reforzar la política para que las llamadas sean más seguras y el deseo de reducir a la mitad los casos de violencia de género contra mujeres y niñas.

El nuevo Gobierno reiteró su deseo de mejorar las relaciones con la UE y su compromiso con la solución de dos Estados a la crisis que Israel enfrenta con Palestina.

El Primer Ministro, que no había tenido que mantener un acto cordial con su predecesor, Sunak, durante la ceremonia en el Parlamento, también revisó tres proyectos del anterior gobierno que no le obligaban a avanzar: la prohibición gradual de la venta del tabaco por menos, el rechazo de los derechos de los inquilinos en la vida del alquiler es un nuevo ente regulador en el mundo del fútbol.

La pompa de la ceremonia

Carlos III fue protagonista por segunda vez, como monarca del Reino Unido, del acto inaugural de la legislatura. Viajó desde el Palacio de Buckingham hasta las Casas del Parlamento de Westminster en el carruaje real Diamond Jubilee; llevaba sobre su cabeza la corona imperial, un kilo de peso compuesto por 2.868 diamantes, 273 perlas, 17 zafiros, 11 esmeraldas y 5 rubíes; el famoso comedor de carne, La guardia personal del monarca, rodearon los asientos del Parlamento, antes de llegar a la comitiva real, para limpiar el polvo. y la Dama del Bastón Negro (varilla negra), Sarah Clarke, la representante real en las Cámaras, fue a ver cómo el Ayuntamiento la dejaba con la puerta en las narices cuando intentaba convocar a sus miembros para escuchar el discurso del monarca. Dio tres golpes a la puerta con su bastón, para que dejaran de pasar, en una liturgia de siglos que representa la independencia de los diputados frente a la corona.

La nueva Cámara de los Comunes, ahora habitada sindicalmente por representantes de los trabajadores, fue acogida por la oposición del Parlamento de Westminster, en la Cámara de Lori, para estudiar un plan de Gobierno que, según el propio Starmer, promete ser aún más transformador que el que presentó a Tony Blair en 1997.

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Por Miguel Pérez