Quien haya alargado una sobremesa de domingo en familia conoce la escena: uno bosteza y en cuestión de segundos la mesa entera le sigue. Lejos de ser una señal de aburrimiento colectivo, los estudios sobre el bostezo contagioso ofrecen una explicación curiosa que tiene más que ver con los lazos afectivos que con el cansancio.
La familia, el entorno donde más se contagia
Las investigaciones realizadas en las últimas dos décadas coinciden en un punto: cuanto más cercana es la relación, más probable es el contagio. Entre familiares la respuesta es más frecuente que entre amigos, y entre amigos más que entre personas que no se conocen.
Este gradiente ha llevado a muchos científicos a relacionar el fenómeno con la empatía y con la capacidad de sintonizar emocionalmente con quienes nos rodean. Tal como se explica en un reportaje reciente, según recogió 920 Noticias, el cerebro reproduce de forma automática parte de lo que observa, y en el caso del bostezo esa imitación acaba completándose sin que podamos evitarlo.
Un gesto compartido con otros animales
El fenómeno no es exclusivamente humano. Se ha documentado en chimpancés, bonobos, lobos y perros, y en varios casos sigue el mismo patrón: más contagio entre individuos que mantienen un vínculo estrecho. Quienes conviven con un perro pueden comprobarlo en casa, ya que diversos trabajos han observado que los canes tienden a bostezar al ver hacerlo a sus dueños.
Para la biología evolutiva, esta coincidencia entre especies sugiere una función antigua: sincronizar al grupo. Un bostezo compartido pudo servir, en su origen, para que todos ajustaran su estado de alerta al mismo tiempo, algo útil para cualquier animal que vive en comunidad.
No todos reaccionan igual
La susceptibilidad varía mucho de una persona a otra. Los niños pequeños prácticamente no se contagian, y con la edad la respuesta tiende a disminuir. También influyen el cansancio, la atención que se presta al entorno y, según algunos estudios, rasgos de personalidad. Así que, si en la próxima comida familiar alguien no se une a la ronda de bostezos, no hay que tomárselo como algo personal.
